sábado 28 de noviembre de 2009

MI OPINION | Trabajadoras/es del sexo

Desde diversos ámbitos se escuchan propuestas para regular la prostitución, siendo las más llamativas las que, desde ópticas de izquierda, abogan por la ilegalización de dicha actividad, alegando la degradación que conlleva para quien la ejerce. Lo sorprendente es que la mayor parte de esas propuestas sólo tienen en cuenta la prostitución femenina, sin duda por ser mayoritaria y por ser la modalidad donde mayor porcentaje de explotación existe, aunque eso comporta un planteamiento parcial del problema. Actualmente en España no es delito cobrar dinero a cambio de ofrecer un servicio sexual, pero sí lo es obtener un beneficio económico de quien ejerce la prostitución para un tercero, llamado proxeneta. Lo que hay que perseguir jurídicamente es esto y no alimentar falsos debates que se arrogan la decisión de dictar lo que es bueno o malo desde un punto de vista moral. ¿Por qué no se mejoran los instrumentos jurídicos y policiales para combatir con ahínco ese delito? Ahí están los anuncios, ahí están los locales. Por contra, se debe legalizar esta actividad para quien la ejerza libremente, por cuenta propia, pues hay quien la contempla como un trabajo y, desde luego, en muchos casos cumple una labor social. Sólo así hablaremos algún día de trabajadoras/es del sexo y no de prostitutas/os.


© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III

1 comentarios:

B.A. dijo...

El tema de la prostitución es una pura hipocresía tanto en los planteamientos de la derecha como en los de la izquierda, todos se arrogan una moral ejemplarizante, pero al final todos utilizan sus servicios, no solo por placer, que eso seria lo lógico, si no para lograr contratos millonarios poniendo a tiro del que debe decidir un par de tetas esplendidas que le nublen la vista..Y digo tetas por caer en el estereotipo de prostituta-mujer.
Mas vale darle cobertura legal de una vez por todas, que paguen sus correspondientes impuestos como hacemos todos, y, eso sí, perseguir sin descanso a los proxenetas y explotadores. Eso sin entrar en el tema de la prostitucion infnatil, que ya es el colmo de la explotacion.

En el fondo todos estamos prostituidos de una manera o de otra, de otra forma no se entiende la miseria y el hambre que arrasan pueblos enteros. Todos contribuimos a una sociedad que perpetúa esquemas de explotación de seres humanos.

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