Hoy desperté sin tu voz camarada.
Sentí que algo faltaba.
La mañana fue largamente sola.
Sin ti tantas –nueve- horas.
Mi musa en el recuerdo me olvidaba.
Yo no era, tú no estabas.
Porque eres compañera
luego tu voz inspiró este poema.
© Francí Xavier Muñoz, 1989
La estancia del mate. Poesías completas. Libro I
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