BÁSICO para entenderme

Básico para entenderme: necesito la Literatura para vivir, el Derecho para sobrevivir y el Amor, para compartir lo que vivo y sobrevivo.



sábado 26 de diciembre de 2009

LO QUE QUEDA DE HOY | La reacción

¿Te acuerdas de cómo nos conocimos? “De eso hace ya diez años”. ¿Pero te acuerdas o no? “Sí, sí que me acuerdo, pesado”. Nunca te he contado una cosa. “Pues cuéntamela ahora”. ¿Sabes por qué te hablé? “No, todavía no”. Porque me gustaste a rabiar. “Tú a mí también, pesado”. ¿Y por qué no me dijiste nada? “¿Y por qué no lo dijiste tú?” ¡Vaya par de imbéciles! “Desde luego”. No te he contado otra cosa. “¿Otra?” Nunca estuve enamorado de mi chico. “Vaya, eso sí que es una novedad”. ¿Te puedo besar? “Primero, emborrachémonos. ¡Bebe!”. Pero, ¿te puedo besar o no? “Que sí, pesado. Si yo llevo diez años deseándolo”. ¿Y por qué has tardado tanto en decírmelo?

Me duele mucho la cabeza. “A mí también”. Este hotel no está nada mal. “Sí, me encanta su silencio. Está muy bien insonorizado. Cállate y sigue durmiendo". ¡Que te den!

Oye, ya es muy tarde. Tendremos que llamar, ¿no? Algo habrá que decir. “Yo ya no tengo nada que decirle. Lo dejé anoche, ¿no te acuerdas? Por eso quedé contigo, para celebrarlo”. Ya, pero yo todavía no le he dicho nada, joder. ¿Ves? Tengo nueve llamadas perdidas. “Pues llama y dile que estás conmigo, en mi casa, y que no se preocupe". Vale, eso le digo.

“¿Lo hacemos otra vez? Anda, que me ha gustado muchísimo. Si llego a saber que lo hacías así, le hubiera dejado hace diez años”. Pues haberlo intentado, idiota. Le he dicho que no voy a dormir. “Por supuesto, nos quedamos aquí hasta mañana, metidos en la cama, sin salir. Voy a pedir la cena”. Pero después, ahora repetimos. “Así me gusta”.

"¿Y qué le vas a decir?” No sé, que me he cansado, supongo. Que me aburre. Que ya no me pone. “Joder, no seas tan brusco. Son muchos años”. Llevas razón. Le tendré que decir la verdad. Que llevo diez años enamorado de ti, cabrón. “Pues no sé que es peor”.

“¿En serio llevas diez años enamorado de mí?” No sé, en realidad, no, creo. Me has gustado mucho siempre, eso sí. “Tú a mí también, pero de ahí a estar enamorado hay un trecho, ¿no?” Claro. Me dabas morbo, pero supongo que el tiempo me acostumbró a esa sensación y a no sobrepasarla. “Joder, te estás recuperando”. Sí, ya no me duele la cabeza. “La cena estaba de vicio”. Tú sí que estás de vicio. “¡Ven!”.

Si no le hubieras dejado no me habría atrevido a confesarte la verdad, a decirte lo que te dije anoche. “Pues me alegro de haberle dejado”. Pero si tú no sospechabas lo que yo te iba a contar. “Por eso me gusta más. Fue una sorpresa y una doble celebración. Fue lo que nos ha llevado a esto. Y estoy encantado". Yo también. En el fondo, creo que llevaba años esperando a que todo se deteriora para dar este paso. “Anda, no pienses más, pesado”. ¡Bésame!

“No contesta, no está en casa”. Mejor, así no te preocupas. “Ya, pero es extraño, con lo aburridamente casero que es”. Bueno, qué más te da, si ya lo habéis dejado todo claro, encima de la mesa, cada uno por su lado. “Sí, pero seguimos viviendo allí, al menos déjame que le trate como compañero de piso, ¿no?” Haz lo que quieras.

“¿Qué te ha dicho, cómo se lo ha tomado?”. No muy mal, la verdad. Me ha dicho que se lo imaginaba desde hace tiempo, que siempre llevábamos un rollito raro. ¿Tú te crees? “No tiene ni idea, el pobre. Bueno, déjale que se crea que lo sabe todo”. Está rabioso, pero no ha llorado. “Pues entonces no te quería de verdad”. Puede ser.

¿Será cabrón? Me dice que mañana saca sus cosas de allí, que se va con su hermana. Y que no vaya hasta por la noche, que no quiere verme. “¡Joder, qué enrollado! Así da gusto”. Éste tenía otro por ahí, si no, no es normal esta reacción, no lo entiendo. No quiere hablar, no quiere que le dé explicaciones. Qué fuerte. “Mejor, tonto, así no te desgastas. Ven aquí, anda”. ¿Otra vez? “Sí, y luego una más y a dormir”. Vale.

¡Pero qué tío! “¿Qué pasa ahora?” Éste, que me dice que ya ha terminado. “Duerme”. ¡Joder, le importo una mierda! “No seas tonto, mejor así”. Pero es que se lo ha tomado como si tal cosa, como si fuera normal después de tantos años, como si de un día para otro pudieras hacer una mudanza porque te deja tu pareja y a otra cosa, mariposa. “Bueno, es un chico civilizado, ¿qué más quieres?" ¡Que se vaya al carajo!


© Francí Xavier Muñoz, 2009
Lo que queda de hoy... La vida, observada. Día 23

1 comentarios:

J.C. dijo...

Me ha gustado. Debes seguir en esta línea. Si fuese un fragmento de una novela estaría encantado de saber qué pasaba antes y qué pasará después. ¿Por qué aparentemente le ha importado poco? ¿por qué le indigna tanto que le ha haya importado tan poco? ¿qué pasa con la pareja del otro? .. etc.

Publicar un comentario en la entrada