El poeta sólo puede buscar grietas en el lenguaje y en la realidad. En ese conglomerado de lenguaje y mundo aparentemente no hay fisuras. El poeta debe producir grietas. La poesía se está rebelando siempre. Si la escritura no introduce la discontinuidad, si no detecta la fractura, triunfa el sistema del lenguaje dominante y no hay poesía. La rebelión sólo puede darse en el propio ejercicio de la escritura, desmarcándose de las imposiciones de la lengua. En el uso social, cuando hablamos, decimos lo que algo, esa lengua controlada, quiere que digamos, vivimos al compás de lo codificado. El poeta, en cambio, es quien dice lo que quiere decir. Esa es la mayor rebelión. La mayor rebelión es contra el lenguaje, en un mundo en que los discursos se repiten de forma vertiginosa y nos gobiernan. Cada vez más la poesía es un idioma extranjero, porque la poesía sucede en cada poeta. La poesía es el corazón de la lengua y, así, de la vida misma. La poesía tiene expresión de decisión, tiene poder. Cuando aparece siempre está en el centro como nudo de la condición humana. (…) Los verdaderos poetas no conocen modas. (…) Yo desconfío de los magisterios: el que tiene un maestro que le marca el camino, no es un buen poeta.
© Miguel Casado
jueves 31 de diciembre de 2009
CITAS Y AFORISMOS | Poesia y Poetas | 1
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CITAS Y AFORISMOS
MI OPINION | Tarde, mal y nunca
Publicada en el diario digital EL PLURAL del día 1 de enero de 2010, en la sección de Tribuna Libre, con el título de La Iglesia nunca amenazó a los dictadores.
El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, ha dicho –refiriéndose al aborto- que “donde se cuestiona la vida se cuestiona la libertad y se cae en la dictadura” y que “ahora, sin campos de concentración, se establece una dictadura contra seres que no pueden defenderse”. De dictaduras sabe mucho la jerarquía católica, desde luego, y quizá por eso lo ilustra tan gráficamente el arzobispo Osoro. Sin embargo, llega un poco tarde la animadversión obispal a estas formas de gobierno, pues muchos cristianos hubieran querido escuchar a los máximos dignatarios de su iglesia condenar los regímenes políticos instaurados en naciones católicas como España, Argentina y Chile -por citar unos ejemplos- en el pasado siglo y que tanta humillación, exilio, prisión, desaparición y muerte causó a tantos seres también indefensos, frente al poder represivo impuesto por Franco, Pinochet o Videla, que nunca fueron amenazados de excomunión por cuestionar la vida, como sin embargo sí lo han sido ahora los diputados de las Cortes españolas que han apoyado la mal llamada ley del aborto. También echan de menos muchos cristianos un pronunciamiento alto y claro de sus obispos y cardenales allá donde también se cuestiona la vida con la imposición de la pena de muerte, como en Estados Unidos.
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, ha dicho –refiriéndose al aborto- que “donde se cuestiona la vida se cuestiona la libertad y se cae en la dictadura” y que “ahora, sin campos de concentración, se establece una dictadura contra seres que no pueden defenderse”. De dictaduras sabe mucho la jerarquía católica, desde luego, y quizá por eso lo ilustra tan gráficamente el arzobispo Osoro. Sin embargo, llega un poco tarde la animadversión obispal a estas formas de gobierno, pues muchos cristianos hubieran querido escuchar a los máximos dignatarios de su iglesia condenar los regímenes políticos instaurados en naciones católicas como España, Argentina y Chile -por citar unos ejemplos- en el pasado siglo y que tanta humillación, exilio, prisión, desaparición y muerte causó a tantos seres también indefensos, frente al poder represivo impuesto por Franco, Pinochet o Videla, que nunca fueron amenazados de excomunión por cuestionar la vida, como sin embargo sí lo han sido ahora los diputados de las Cortes españolas que han apoyado la mal llamada ley del aborto. También echan de menos muchos cristianos un pronunciamiento alto y claro de sus obispos y cardenales allá donde también se cuestiona la vida con la imposición de la pena de muerte, como en Estados Unidos.
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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MI OPINION
martes 29 de diciembre de 2009
CARTAS AL DIRECTOR | EL PERIODICO | El catolicismo de Rouco
EL PERIODICO DE CATALUNYA
29/12/2009
Opinión-Cartas de los lectores
LA IGLESIA Y LA FAMILIA
El catolicismo de Rouco
F. X. Muñoz
Madrid
Un sínodo de obispos diagnosticó en 1999 un futuro preocupante para la familia europea, que el domingo el cardenal Rouco Varela constató «agravado» en esta última década. Como el cardenal Vallina afirmó que la única familia para la Iglesia es la católica y tradicional, se deduce que aquel análisis se refería en exclusiva a este tipo de familia y, por tanto, se comprende que la jerarquía católica ande tan angustiada ante este panorama. Pero, antes de reflexionar sobre sus carencias, los prelados prefieren echar la culpa al mundo laico, que conspira para destruir ese modelo de familia natural que Rouco Varela retrotrae al principio de la creación, saltándose así unos cuantos milenios en los que,en bastantes culturas, ese modelo no era tan natural como Rouco afirma. El lapsus tiene arreglo matriculándose en Historia y especializándose en Historia Antigua. El resto de familias no incluidas en el informe –pues no son católicas y no existen para la Iglesia– goza, por contra, de buena salud pese a no contar con la bendición del Papa y sus cardenales, o seguramente por ello. Y ese estado repercute en la procreación y adopción, por lo que Rouco Varela yerra en ese futuro sin hijos que teme para Europa sin la familia católica.
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=673947&idseccio_PK=1006&h=
29/12/2009
Opinión-Cartas de los lectores
LA IGLESIA Y LA FAMILIA
El catolicismo de Rouco
F. X. Muñoz
Madrid
Un sínodo de obispos diagnosticó en 1999 un futuro preocupante para la familia europea, que el domingo el cardenal Rouco Varela constató «agravado» en esta última década. Como el cardenal Vallina afirmó que la única familia para la Iglesia es la católica y tradicional, se deduce que aquel análisis se refería en exclusiva a este tipo de familia y, por tanto, se comprende que la jerarquía católica ande tan angustiada ante este panorama. Pero, antes de reflexionar sobre sus carencias, los prelados prefieren echar la culpa al mundo laico, que conspira para destruir ese modelo de familia natural que Rouco Varela retrotrae al principio de la creación, saltándose así unos cuantos milenios en los que,en bastantes culturas, ese modelo no era tan natural como Rouco afirma. El lapsus tiene arreglo matriculándose en Historia y especializándose en Historia Antigua. El resto de familias no incluidas en el informe –pues no son católicas y no existen para la Iglesia– goza, por contra, de buena salud pese a no contar con la bendición del Papa y sus cardenales, o seguramente por ello. Y ese estado repercute en la procreación y adopción, por lo que Rouco Varela yerra en ese futuro sin hijos que teme para Europa sin la familia católica.
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=673947&idseccio_PK=1006&h=
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CARTAS AL DIRECTOR
lunes 28 de diciembre de 2009
MI OPINION | La familia y uno más
Publicada en la edición impresa de EL PERIODICO DE CATALUNYA del día 29 de diciembre, en la sección de Opinión-Cartas de los lectores, con el título de El catolicismo de Rouco.
Un sínodo de obispos diagnosticó en 1999 un futuro preocupante para la familia europea, que ayer el cardenal Rouco Varela constató agravado en esta última década. Como el cardenal Vallina afirmó que la única familia para la Iglesia es la católica y tradicional, se deduce que aquel análisis se refería en exclusiva a este tipo de familia y, por tanto, se comprende que la jerarquía católica ande tan angustiada por este panorama. Pero antes de reflexionar sobre sus carencias, los prelados prefieren echar la culpa al mundo laico que conspira para destruir ese modelo de familia natural que Rouco Varela retrotrae al principio de la creación, saltándose así unos cuantos milenios en los que en bastantes culturas ese modelo no era tan natural como Rouco afirma. Pero ese lapsus tiene arreglo matriculándose en Historia y especializándose en Historia Antigua. El resto de familias no incluidas en aquel informe -pues no son católicas y no existen para la Iglesia- gozan, por contra, de buena salud, reconocimiento de derechos y optimismo, a pesar de no contar con la bendición del Papa, sus cardenales y obispos, o seguramente por ello. Y ese estado repercute, sin duda, en la procreación y adopción, por lo que Rouco Varela yerra en ese futuro sin hijos que teme para Europa sin la familia católica.
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
Un sínodo de obispos diagnosticó en 1999 un futuro preocupante para la familia europea, que ayer el cardenal Rouco Varela constató agravado en esta última década. Como el cardenal Vallina afirmó que la única familia para la Iglesia es la católica y tradicional, se deduce que aquel análisis se refería en exclusiva a este tipo de familia y, por tanto, se comprende que la jerarquía católica ande tan angustiada por este panorama. Pero antes de reflexionar sobre sus carencias, los prelados prefieren echar la culpa al mundo laico que conspira para destruir ese modelo de familia natural que Rouco Varela retrotrae al principio de la creación, saltándose así unos cuantos milenios en los que en bastantes culturas ese modelo no era tan natural como Rouco afirma. Pero ese lapsus tiene arreglo matriculándose en Historia y especializándose en Historia Antigua. El resto de familias no incluidas en aquel informe -pues no son católicas y no existen para la Iglesia- gozan, por contra, de buena salud, reconocimiento de derechos y optimismo, a pesar de no contar con la bendición del Papa, sus cardenales y obispos, o seguramente por ello. Y ese estado repercute, sin duda, en la procreación y adopción, por lo que Rouco Varela yerra en ese futuro sin hijos que teme para Europa sin la familia católica.
© Francí Xavier Muñoz, 2009
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
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MI OPINION
POESIA | Aunque sea un instante
Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.
Un instante, tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.
Se olvida
pronto, se olvida el sudor tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro
llevándonos a él de antemano rendidos
sin más que ese vacío de llegar,
la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.
Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro
nos asalta, gritamos invocando el pasado
-invocando un pasado que jamás existió-
para creer al menos que de verdad vivimos
y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa,
cuando la propia vocación, aquello
sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad
vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.
© Jaime Gil de Biedma
Aunque sea un instante (Compañeros de viaje)
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.
Un instante, tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.
Se olvida
pronto, se olvida el sudor tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro
llevándonos a él de antemano rendidos
sin más que ese vacío de llegar,
la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.
Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro
nos asalta, gritamos invocando el pasado
-invocando un pasado que jamás existió-
para creer al menos que de verdad vivimos
y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa,
cuando la propia vocación, aquello
sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad
vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.
© Jaime Gil de Biedma
Aunque sea un instante (Compañeros de viaje)
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POESIA
sábado 26 de diciembre de 2009
LO QUE QUEDA DE HOY | La reacción
¿Te acuerdas de cómo nos conocimos? “De eso hace ya diez años”. ¿Pero te acuerdas o no? “Sí, sí que me acuerdo, pesado”. Nunca te he contado una cosa. “Pues cuéntamela ahora”. ¿Sabes por qué te hablé? “No, todavía no”. Porque me gustaste a rabiar. “Tú a mí también, pesado”. ¿Y por qué no me dijiste nada? “¿Y por qué no lo dijiste tú?” ¡Vaya par de imbéciles! “Desde luego”. No te he contado otra cosa. “¿Otra?” Nunca estuve enamorado de mi chico. “Vaya, eso sí que es una novedad”. ¿Te puedo besar? “Primero, emborrachémonos. ¡Bebe!”. Pero, ¿te puedo besar o no? “Que sí, pesado. Si yo llevo diez años deseándolo”. ¿Y por qué has tardado tanto en decírmelo?
Me duele mucho la cabeza. “A mí también”. Este hotel no está nada mal. “Sí, me encanta su silencio. Está muy bien insonorizado. Cállate y sigue durmiendo". ¡Que te den!
Oye, ya es muy tarde. Tendremos que llamar, ¿no? Algo habrá que decir. “Yo ya no tengo nada que decirle. Lo dejé anoche, ¿no te acuerdas? Por eso quedé contigo, para celebrarlo”. Ya, pero yo todavía no le he dicho nada, joder. ¿Ves? Tengo nueve llamadas perdidas. “Pues llama y dile que estás conmigo, en mi casa, y que no se preocupe". Vale, eso le digo.
“¿Lo hacemos otra vez? Anda, que me ha gustado muchísimo. Si llego a saber que lo hacías así, le hubiera dejado hace diez años”. Pues haberlo intentado, idiota. Le he dicho que no voy a dormir. “Por supuesto, nos quedamos aquí hasta mañana, metidos en la cama, sin salir. Voy a pedir la cena”. Pero después, ahora repetimos. “Así me gusta”.
"¿Y qué le vas a decir?” No sé, que me he cansado, supongo. Que me aburre. Que ya no me pone. “Joder, no seas tan brusco. Son muchos años”. Llevas razón. Le tendré que decir la verdad. Que llevo diez años enamorado de ti, cabrón. “Pues no sé que es peor”.
“¿En serio llevas diez años enamorado de mí?” No sé, en realidad, no, creo. Me has gustado mucho siempre, eso sí. “Tú a mí también, pero de ahí a estar enamorado hay un trecho, ¿no?” Claro. Me dabas morbo, pero supongo que el tiempo me acostumbró a esa sensación y a no sobrepasarla. “Joder, te estás recuperando”. Sí, ya no me duele la cabeza. “La cena estaba de vicio”. Tú sí que estás de vicio. “¡Ven!”.
Si no le hubieras dejado no me habría atrevido a confesarte la verdad, a decirte lo que te dije anoche. “Pues me alegro de haberle dejado”. Pero si tú no sospechabas lo que yo te iba a contar. “Por eso me gusta más. Fue una sorpresa y una doble celebración. Fue lo que nos ha llevado a esto. Y estoy encantado". Yo también. En el fondo, creo que llevaba años esperando a que todo se deteriora para dar este paso. “Anda, no pienses más, pesado”. ¡Bésame!
“No contesta, no está en casa”. Mejor, así no te preocupas. “Ya, pero es extraño, con lo aburridamente casero que es”. Bueno, qué más te da, si ya lo habéis dejado todo claro, encima de la mesa, cada uno por su lado. “Sí, pero seguimos viviendo allí, al menos déjame que le trate como compañero de piso, ¿no?” Haz lo que quieras.
“¿Qué te ha dicho, cómo se lo ha tomado?”. No muy mal, la verdad. Me ha dicho que se lo imaginaba desde hace tiempo, que siempre llevábamos un rollito raro. ¿Tú te crees? “No tiene ni idea, el pobre. Bueno, déjale que se crea que lo sabe todo”. Está rabioso, pero no ha llorado. “Pues entonces no te quería de verdad”. Puede ser.
¿Será cabrón? Me dice que mañana saca sus cosas de allí, que se va con su hermana. Y que no vaya hasta por la noche, que no quiere verme. “¡Joder, qué enrollado! Así da gusto”. Éste tenía otro por ahí, si no, no es normal esta reacción, no lo entiendo. No quiere hablar, no quiere que le dé explicaciones. Qué fuerte. “Mejor, tonto, así no te desgastas. Ven aquí, anda”. ¿Otra vez? “Sí, y luego una más y a dormir”. Vale.
¡Pero qué tío! “¿Qué pasa ahora?” Éste, que me dice que ya ha terminado. “Duerme”. ¡Joder, le importo una mierda! “No seas tonto, mejor así”. Pero es que se lo ha tomado como si tal cosa, como si fuera normal después de tantos años, como si de un día para otro pudieras hacer una mudanza porque te deja tu pareja y a otra cosa, mariposa. “Bueno, es un chico civilizado, ¿qué más quieres?" ¡Que se vaya al carajo!
© Francí Xavier Muñoz, 2009
Lo que queda de hoy... La vida, observada. Día 23
Me duele mucho la cabeza. “A mí también”. Este hotel no está nada mal. “Sí, me encanta su silencio. Está muy bien insonorizado. Cállate y sigue durmiendo". ¡Que te den!
Oye, ya es muy tarde. Tendremos que llamar, ¿no? Algo habrá que decir. “Yo ya no tengo nada que decirle. Lo dejé anoche, ¿no te acuerdas? Por eso quedé contigo, para celebrarlo”. Ya, pero yo todavía no le he dicho nada, joder. ¿Ves? Tengo nueve llamadas perdidas. “Pues llama y dile que estás conmigo, en mi casa, y que no se preocupe". Vale, eso le digo.
“¿Lo hacemos otra vez? Anda, que me ha gustado muchísimo. Si llego a saber que lo hacías así, le hubiera dejado hace diez años”. Pues haberlo intentado, idiota. Le he dicho que no voy a dormir. “Por supuesto, nos quedamos aquí hasta mañana, metidos en la cama, sin salir. Voy a pedir la cena”. Pero después, ahora repetimos. “Así me gusta”.
"¿Y qué le vas a decir?” No sé, que me he cansado, supongo. Que me aburre. Que ya no me pone. “Joder, no seas tan brusco. Son muchos años”. Llevas razón. Le tendré que decir la verdad. Que llevo diez años enamorado de ti, cabrón. “Pues no sé que es peor”.
“¿En serio llevas diez años enamorado de mí?” No sé, en realidad, no, creo. Me has gustado mucho siempre, eso sí. “Tú a mí también, pero de ahí a estar enamorado hay un trecho, ¿no?” Claro. Me dabas morbo, pero supongo que el tiempo me acostumbró a esa sensación y a no sobrepasarla. “Joder, te estás recuperando”. Sí, ya no me duele la cabeza. “La cena estaba de vicio”. Tú sí que estás de vicio. “¡Ven!”.
Si no le hubieras dejado no me habría atrevido a confesarte la verdad, a decirte lo que te dije anoche. “Pues me alegro de haberle dejado”. Pero si tú no sospechabas lo que yo te iba a contar. “Por eso me gusta más. Fue una sorpresa y una doble celebración. Fue lo que nos ha llevado a esto. Y estoy encantado". Yo también. En el fondo, creo que llevaba años esperando a que todo se deteriora para dar este paso. “Anda, no pienses más, pesado”. ¡Bésame!
“No contesta, no está en casa”. Mejor, así no te preocupas. “Ya, pero es extraño, con lo aburridamente casero que es”. Bueno, qué más te da, si ya lo habéis dejado todo claro, encima de la mesa, cada uno por su lado. “Sí, pero seguimos viviendo allí, al menos déjame que le trate como compañero de piso, ¿no?” Haz lo que quieras.
“¿Qué te ha dicho, cómo se lo ha tomado?”. No muy mal, la verdad. Me ha dicho que se lo imaginaba desde hace tiempo, que siempre llevábamos un rollito raro. ¿Tú te crees? “No tiene ni idea, el pobre. Bueno, déjale que se crea que lo sabe todo”. Está rabioso, pero no ha llorado. “Pues entonces no te quería de verdad”. Puede ser.
¿Será cabrón? Me dice que mañana saca sus cosas de allí, que se va con su hermana. Y que no vaya hasta por la noche, que no quiere verme. “¡Joder, qué enrollado! Así da gusto”. Éste tenía otro por ahí, si no, no es normal esta reacción, no lo entiendo. No quiere hablar, no quiere que le dé explicaciones. Qué fuerte. “Mejor, tonto, así no te desgastas. Ven aquí, anda”. ¿Otra vez? “Sí, y luego una más y a dormir”. Vale.
¡Pero qué tío! “¿Qué pasa ahora?” Éste, que me dice que ya ha terminado. “Duerme”. ¡Joder, le importo una mierda! “No seas tonto, mejor así”. Pero es que se lo ha tomado como si tal cosa, como si fuera normal después de tantos años, como si de un día para otro pudieras hacer una mudanza porque te deja tu pareja y a otra cosa, mariposa. “Bueno, es un chico civilizado, ¿qué más quieres?" ¡Que se vaya al carajo!
© Francí Xavier Muñoz, 2009
Lo que queda de hoy... La vida, observada. Día 23
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LO QUE QUEDA DE HOY
NOTICIAS | El Senado aprueba la histórica reforma sanitaria de Obama
El Senado aprueba por 60 votos contra 39 la reforma sanitaria.- Las empresas estarán obligadas, vía impuestos o multas, a asegurar a sus trabajadores
ANTONIO CAÑO - Washington
ELPAIS.com - Internacional - 24-12-2009
Barack Obama ha empezado este jueves a construir un legado excepcional. La aprobación en el Senado por 60 votos contra 39 de su histórica reforma recoge por primera vez el derecho de todos los norteamericanos a la atención sanitaria y otorga a este país las condiciones propias de una nación civilizada. La Navidad de 2009 quedará registrada en la memoria como una de las grandes fechas que marcaron el carácter y devenir de Estados Unidos.
Se trata, por supuesto, de la mayor noticia del año y quién sabe si de toda la gestión de Obama. Siete presidentes, al menos, quisieron hacer historia con la reforma del sistema sanitario sin conseguirlo. Decenas de veces se ha intentado esta proeza para culminar en la melancolía de una sociedad que se llegó a sentir más débil que sus compañías de seguros. Falta aún, casi protocolariamente, la conciliación de la ley aprobada hoy en el Senado con la que la Cámara de Representantes pasó el mes pasado.
Pero, aunque quedan diferencias apreciables, es ya casi imposible que un puñado de congresistas pueda ahora detener este ciclón de cambio.
La suerte está echada. Estados Unidos tendrá un nuevo sistema de salud, para fortuna de los 31 millones de personas que conseguirán la cobertura que ahora no tienen y para desgracia de los que creen que el Estado irrumpe con esta ley en la actividad privada de los ciudadanos y destruye una tradición individualista que enorgullece a esta nación.
La legislación más importante
Obama, claramente, está entre los primeros. "Nos encaminamos a cumplir con la promesa de una reforma real y significativa que traerá estabilidad y seguridad para el pueblo norteamericano. Ésta es la más importante legislación social desde la creación de la seguridad social en 1930", aseguró el presidente.
Remarcando la trascendencia de la ley, el Senado la ha votado el día de Nochebuena poco antes de las ocho de la mañana, después de varias semanas de trabajo ininterrumpido día y noche. Es la primera vez desde 1895 que el Congreso vota en la víspera de Navidad.
Pese a la fecha, el Capitolio estaba a rebosar de público y de emoción. Se vivieron escenas cómicas justificadas por la fatiga y los nervios, como la del jefe de la mayoría demócrata, Harry Reid, votando erróneamente en contra. O la del senador Robert Byrd, levantando de la silla de ruedas su voz de anciano de 92 años para exclamar: "En recuerdo de mi amigo Ted Kennedy, sí".
La viuda de Kennedy, Vicki, gritó de emoción entre el público cuando se comunicó el resultado de la votación. El empuje del viejo león de Massachusetts, quien durante años batalló en solitario por una reforma como ésta, se ha echado en falta en algunos momentos de este debate para llamar la atención sobre hechos como el que recordó en uno de sus últimos discursos: pese a toda la demagogia, el 75% del seguro de salud de los congresistas lo paga los contribuyentes.
Críticas conservadoras
Las críticas conservadoras obvian esa realidad y observan esta ley como un auténtico paso hacia el precipicio. "Ni el mismísimo Ebenezer Scrooge [el perverso personaje de Charles Dickens] podría haber concebido un plan tan cruel como la ocupación del sistema sanitario que han hecho los demócratas", ha declarado el líder republicano en la Cámara de Representantes, John Boehner.
Existe, ciertamente, preocupación legítima entre los ciudadanos por un salto que temen que pueda ser en el vacío. Un 52% de la población, según las últimas encuestas, desaprueba esta ley. Pero la Casa Blanca confía en que esa cifra cambiará en cuanto ceda la enorme campaña de propaganda en contra de la reforma y empiecen a conocerse sus ventajas.
También se olvidarán muy pronto las quejas de la izquierda. Nadie que atienda a esas encuestas y haya seguido el fiero debate que este país ha mantenido durante los últimos nueve meses puede pensar que se podía ir más lejos de lo que se ha ido. Esta reforma está, simplemente, en el límite de lo imposible.
Para Obama es más que suficiente. "Cumple el 95% de lo que yo quería", declaró el viernes a la radio pública. "Yo he estado a favor de una opción pública, pero sería absurdo renunciar a todas las extraordinarias reformas que esta ley incluye sólo para defender la opción pública".
Sin opción pública
No hay opción pública pero todos los norteamericanos recibirán ayuda del Estado para pagarse un seguro, ninguna aseguradora podrá rechazar a un paciente por condiciones médicas preexistentes, ninguna compañía podrá expulsar o subir las cuotas de los asegurados que contraigan una enfermedad grave, ningún norteamericano perderá su seguro al perder su puesto de trabajo, todas las empresas estarán obligadas -vía impuestos o multas- a asegurar a sus trabajadores. No hay opción pública, pero una agencia del Estado se encargará de organizar y ofrecer planes nacionales de cobertura elegidos entre una bolsa de aseguradoras.
Pueden hacérsele a esta ley todas las objeciones propias de un producto fruto de la negociación y del pragmatismo, de la democracia en fin. Entre otras, la de que algunas de las reformas aprobadas no entrarán en vigor hasta 2014 -¿qué sistema puede permitirse la irrupción de repente de 30 millones de asociados?- Pero, con todos sus matices, lo aprobado por el Senado de EE UU contribuye al perfeccionamiento del sistema norteamericano.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Senado/aprueba/historica/reforma/sanitaria/Obama/elpepuint/20091224elpepuint_5/Tes
ANTONIO CAÑO - Washington
ELPAIS.com - Internacional - 24-12-2009
Barack Obama ha empezado este jueves a construir un legado excepcional. La aprobación en el Senado por 60 votos contra 39 de su histórica reforma recoge por primera vez el derecho de todos los norteamericanos a la atención sanitaria y otorga a este país las condiciones propias de una nación civilizada. La Navidad de 2009 quedará registrada en la memoria como una de las grandes fechas que marcaron el carácter y devenir de Estados Unidos.
Se trata, por supuesto, de la mayor noticia del año y quién sabe si de toda la gestión de Obama. Siete presidentes, al menos, quisieron hacer historia con la reforma del sistema sanitario sin conseguirlo. Decenas de veces se ha intentado esta proeza para culminar en la melancolía de una sociedad que se llegó a sentir más débil que sus compañías de seguros. Falta aún, casi protocolariamente, la conciliación de la ley aprobada hoy en el Senado con la que la Cámara de Representantes pasó el mes pasado.
Pero, aunque quedan diferencias apreciables, es ya casi imposible que un puñado de congresistas pueda ahora detener este ciclón de cambio.
La suerte está echada. Estados Unidos tendrá un nuevo sistema de salud, para fortuna de los 31 millones de personas que conseguirán la cobertura que ahora no tienen y para desgracia de los que creen que el Estado irrumpe con esta ley en la actividad privada de los ciudadanos y destruye una tradición individualista que enorgullece a esta nación.
La legislación más importante
Obama, claramente, está entre los primeros. "Nos encaminamos a cumplir con la promesa de una reforma real y significativa que traerá estabilidad y seguridad para el pueblo norteamericano. Ésta es la más importante legislación social desde la creación de la seguridad social en 1930", aseguró el presidente.
Remarcando la trascendencia de la ley, el Senado la ha votado el día de Nochebuena poco antes de las ocho de la mañana, después de varias semanas de trabajo ininterrumpido día y noche. Es la primera vez desde 1895 que el Congreso vota en la víspera de Navidad.
Pese a la fecha, el Capitolio estaba a rebosar de público y de emoción. Se vivieron escenas cómicas justificadas por la fatiga y los nervios, como la del jefe de la mayoría demócrata, Harry Reid, votando erróneamente en contra. O la del senador Robert Byrd, levantando de la silla de ruedas su voz de anciano de 92 años para exclamar: "En recuerdo de mi amigo Ted Kennedy, sí".
La viuda de Kennedy, Vicki, gritó de emoción entre el público cuando se comunicó el resultado de la votación. El empuje del viejo león de Massachusetts, quien durante años batalló en solitario por una reforma como ésta, se ha echado en falta en algunos momentos de este debate para llamar la atención sobre hechos como el que recordó en uno de sus últimos discursos: pese a toda la demagogia, el 75% del seguro de salud de los congresistas lo paga los contribuyentes.
Críticas conservadoras
Las críticas conservadoras obvian esa realidad y observan esta ley como un auténtico paso hacia el precipicio. "Ni el mismísimo Ebenezer Scrooge [el perverso personaje de Charles Dickens] podría haber concebido un plan tan cruel como la ocupación del sistema sanitario que han hecho los demócratas", ha declarado el líder republicano en la Cámara de Representantes, John Boehner.
Existe, ciertamente, preocupación legítima entre los ciudadanos por un salto que temen que pueda ser en el vacío. Un 52% de la población, según las últimas encuestas, desaprueba esta ley. Pero la Casa Blanca confía en que esa cifra cambiará en cuanto ceda la enorme campaña de propaganda en contra de la reforma y empiecen a conocerse sus ventajas.
También se olvidarán muy pronto las quejas de la izquierda. Nadie que atienda a esas encuestas y haya seguido el fiero debate que este país ha mantenido durante los últimos nueve meses puede pensar que se podía ir más lejos de lo que se ha ido. Esta reforma está, simplemente, en el límite de lo imposible.
Para Obama es más que suficiente. "Cumple el 95% de lo que yo quería", declaró el viernes a la radio pública. "Yo he estado a favor de una opción pública, pero sería absurdo renunciar a todas las extraordinarias reformas que esta ley incluye sólo para defender la opción pública".
Sin opción pública
No hay opción pública pero todos los norteamericanos recibirán ayuda del Estado para pagarse un seguro, ninguna aseguradora podrá rechazar a un paciente por condiciones médicas preexistentes, ninguna compañía podrá expulsar o subir las cuotas de los asegurados que contraigan una enfermedad grave, ningún norteamericano perderá su seguro al perder su puesto de trabajo, todas las empresas estarán obligadas -vía impuestos o multas- a asegurar a sus trabajadores. No hay opción pública, pero una agencia del Estado se encargará de organizar y ofrecer planes nacionales de cobertura elegidos entre una bolsa de aseguradoras.
Pueden hacérsele a esta ley todas las objeciones propias de un producto fruto de la negociación y del pragmatismo, de la democracia en fin. Entre otras, la de que algunas de las reformas aprobadas no entrarán en vigor hasta 2014 -¿qué sistema puede permitirse la irrupción de repente de 30 millones de asociados?- Pero, con todos sus matices, lo aprobado por el Senado de EE UU contribuye al perfeccionamiento del sistema norteamericano.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Senado/aprueba/historica/reforma/sanitaria/Obama/elpepuint/20091224elpepuint_5/Tes
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