EL PLURAL
05/03/2010
Tribuna Libre
Maldito sueño
“Hay que refundar el capitalismo”. “La globalización nos esclavizará”. “La liberalización y la desregulación han traído esta crisis”. “Ya nada será igual”. “Marx no ha muerto”. “Socialismo es libertad”. Las frases las escuchaba y las leía constantemente. Me sumergí en la lectura compulsiva de ensayos y manuales, de artículos de opinión. Repasé la historia de las revoluciones liberales, del movimiento obrero y del progreso del Estado de Derecho, del liberal al social y democrático. Primero, conquistamos derechos laborales. Después, conseguimos derechos políticos. Y, ¿ahora? No encontraba los derechos económicos por ningún sitio. Me dormí y tuve un sueño. El G-20 se reunía por enésima vez para aprobar reformas en los mercados financieros. La Confederación Sindical Internacional (CSI) convocaba una huelga general en los países del G-20. Otros países no adscritos también se sumaron a aquella jornada única en la historia. Todos los trabajadores salimos a la calle el mismo día en más de veinte países. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) asumió nuestras demandas. El G-20 nombró una delegación para negociar con los máximos representantes de la CSI. Aquel día cambió en algo la historia. Los trabajadores conseguimos unos derechos que el poder económico ni se había planteado que pudiéramos reclamar alguna vez. A partir de aquel día, en los países del G-20 se obligó por ley a que las sociedades anónimas cedieran una parte del capital social a sus trabajadores y éstos estuvieran representados con voz y voto en los consejos de administración de dichas empresas. Otros países no adscritos al G-20 asumieron también la reforma legislativa. La movilización, por fin, había dado sus frutos. Sin embargo, me desperté gritando y comprobé que todo había sido un sueño. Un maldito sueño.
Francí Xavier Muñoz
http://www.elplural.com/tribuna_libre/detail.php?id=43917
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