El Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz ha hecho público un comunicado donde critica la previsible inclusión en el anteproyecto de Ley de Gobierno Local de una “cláusula de habitabilidad”, por encima de la cual se denegaría el empadronamiento municipal. Lo critica porque el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, denegó al Ayuntamiento de Torrejón la legitimidad para implantar un baremo mínimo de 20 metros cuadrados para residir en una vivienda y poder, así, empadronarse en el municipio. Sin embargo, no son actuaciones contradictorias. Por un lado, el Gobierno constata que, con la actual Ley de Bases de Régimen Local, los ayuntamientos no son competentes para modificar las normas vigentes sobre empadronamiento. El Ayuntamiento de Torrejón pretendía modificarlas por su cuenta, adoptando un baremo que se utiliza para conceder la “cédula de habitabilidad” de las viviendas nuevas, donde sí pueden los ayuntamientos ejercer competencias de acuerdo a leyes autonómicas o estatales sobre dicha materia. Y no es lo mismo una cosa que la otra. Por otro lado, el Gobierno se hace eco de las demandas de los ayuntamientos para establecer un coto a los pisos patera. Y esa “cláusula de habitabilidad” es una buena medida. En este caso, no hay contradicción sino resolución.
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
jueves 28 de enero de 2010
MI OPINION | Aparente contradicción
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MI OPINION
domingo 24 de enero de 2010
POESIA | Apología y petición
¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
© Jaime Gil de Biedma
Apología y petición (Moralidades)
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
© Jaime Gil de Biedma
Apología y petición (Moralidades)
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