BÁSICO para entenderme

Básico para entenderme: necesito la Literatura para vivir, el Derecho para sobrevivir y el Amor, para compartir lo que vivo y sobrevivo.



sábado 13 de febrero de 2010

CINE DE ESTRENO | Nacidas para sufrir

Cine Princesa, 03 de marzo, 20.00 h., con U.E.

La España conciliable

J. O.
EL PAÍS - Cine - 12-02-2010

Desde su debut, en 1998, con la estimable La primera noche de mi vida, Miguel Albaladejo, uno de los más prolíficos directores de la penúltima hornada de nuestro cine, ha practicado una suerte de comedia neorrealista hispana, a caballo entre la tradición y la modernidad, presidida por la irregularidad, marcada por esporádicos chispazos de genialidad en los diálogos y las situaciones y por una puesta en escena más cercana al esfuerzo que a la brillantez.
Entre su filmografía hay notables aportaciones (El cielo abierto), historias con grandes posibilidades y desiguales resultados (Manolito Gafotas, Ataque Verbal, Cachorro), y otras directamente fallidas (Rencor, Volando voy). Con Nacidas para sufrir, su nuevo trabajo, presentado en estos días en la sección Panorama del Festival de Berlín, alcanza sus cotas más altas sin abandonar sus señas de identidad, aunque puliendo al máximo sus anteriores desequilibrios.
En Nacidas para sufrir, de la que quizá sea mejor no desvelar apenas su trama general, se unen con infinita gracia la convivencia en la España del siglo XXI de dos mundos aparentemente inconciliables: el ultramontano machismo hispánico y el matrimonio homosexual; las residencias de ancianos organizadas por monjas y las camas con posiciones anatómicas; las verbenas de pueblo y el pago de los derechos de autor a la SGAE; la supervivencia de las viejas tiendas de ultramarinos y el ascenso de las galletas y los yogures con un tanto por ciento de fibra.
Ayudado por las soberbias interpretaciones de Petra Martínez y Adriana Ozores, Albaladejo demuestra que sabe tanto del terruño como de la vida ultramoderna, y ha compuesto un guión en el que también sobresalen un excelente manejo del lenguaje tradicional, de las expresiones de pueblo, y una gran capacidad para trasladar a la pantalla hechos cotidianos tan extendidos y tan poco resolubles como esa tos, entre la realidad y la ficción, que ejercitan algunas malas pécoras cuando llegan a viejas para descolocar al personal y practicar el victimismo. El libreto de Albaladejo nunca decae y siempre se saca de la manga un giro que, en principio, puede parecer sorprendente, pero que sólo se produce tras un exhaustivo análisis de la realidad más sangrante, ésa que nos circunda ahora pero que ha estado ahí desde tiempos inmemoriales.
Salvo alguna frase mal resuelta por algún intérprete de reparto, y un par de encuadres en los que se pierde eficacia por querer remarcar demasiado la gracia (el primer plano de la anciana al descubrir el pastel en la verbena), casi todo en la película rezuma verdad dentro de su aparente locura. Sobre todo el dibujo del cariño verdadero y de la soledad, y el relato de los daños colaterales que conlleva siempre el matrimonio, ya sea el de toda la vida o, como diría una parte de esa España aparentemente inconciliable, ese tan moderno que se puede practicar ahora.


http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20100212elpepicin_3&type=Tes&anchor=elpepuculcin

Coincidimos con Bermejo, ex ministro de Justicia
photo by Ulysse NH.

CINE DE ESTRENO | Un hombre soltero

Cine Paz, 17/02/2010, 21.45 h., con U.E.

Pura sofisticación

JAVIER OCAÑA
EL PAÍS - Cine - 12-02-2010

Todo en él remite a la sofisticación. Y todo en su película remite a la sofisticación. Tom Ford, diseñador de moda, famoso por salvar a la marca Gucci de la quiebra y llevarla hasta la cúspide, es la sofisticación en persona, eso que ahora se empeñan en llamar cool. Para bien y para mal. Un hombre soltero, su primer acercamiento al mundo del cine, es la sofisticación hecha película. ¿En exceso? Quizá sí, porque puede llegar a nublar todo lo demás, porque en algún momento camina por el alambre de la vacua grandilocuencia. Y, sin embargo, el suyo es un trabajo sorprendente para un debutante.
La hermosa fotografía, áspera en las partes en color, brillante en las de blanco y negro, creada por el joven barcelonés Eduard Grau; el cortante montaje, cercano a la técnica del cut-up practicada en los setenta por el gran Nicolas Roeg, que sacaba del convencionalismo la línea narrativa habitual; la utilización de la música, tanto de la partitura creada por el polaco Abel Korzeniowski como la introducción de temas tan exquisitos como el Stormy Weather, de Etta James, o el Green Onions, de Booker T. & The MG's; la arquitectura, de la que al parecer Ford es un ilustre fanático, ejemplificada en esa casa de cristal donde vive el protagonista; y, por supuesto, la moda, otra de las joyas de la película. Un hombre soltero es puro refinamiento en todos sus ámbitos, aun a riesgo de resultar cargante en algunas de sus secuencias, como ese perro con olor a mantequilla mostrado a cámara lenta con innecesaria delectación.
¿Y la historia? Bien, gracias, pero menos. Basada en una novela de Christopher Iserwood, la película cuenta el derrumbe físico y psíquico de un profesor universitario homosexual que pierde en un accidente a la que fuera su pareja durante años. Película sobre el miedo del individuo a la soledad, y sobre el miedo de la sociedad a las minorías, sobre todo, como dice en una de sus clases el protagonista, "a aquellas que resultan invisibles, porque así resultan más peligrosas". Un hombre soltero podría definirse también como una película de amor, entendido en una doble vertiente: el amor por la pareja querida y el amor por uno mismo.
El personaje que interpreta con apesadumbrado dolor Colin Firth, candidato al Oscar al mejor actor, es un hombre que se idolatra en todos los aspectos. Tanto, que por ello le cuesta horrores llegar a un suicidio que pretende tan perfecto como ha sido su vida. De otro modo no puede entenderse el inverosímil desenlace (que nos cuidaremos de no desvelar), sino como pura metáfora del poder de la naturaleza por encima de la egolatría de un muerto en vida.

http://www.elpais.com/articulo/cine/Pura/sofisticacion/elpepuculcin/20100212elpepicin_1/Tes

CITAS Y AFORISMOS | Poesía y Poetas | 2

La prosa no es lo contrario de la poesía, sino del verso. La poesía es un estado de máxima intensidad expresiva que muchas veces está ausente de los libros de versos y sin embargo puede saltar como un chispazo en medio de una novela, o en una música, o en las imágenes de una película. La poesía es aquello que sólo puede percibirse con una forma peculiar de atención, algo que está materialmente en el sonido de las palabras pero también en el silencio y el espacio en blanco que hay detrás de ellas y en la resonancia que provocan. La poesía es un primer impacto que ha de ser continuado por una larga revelación, por la conciencia de un significado que es a la vez más claro y más misterioso en cada lectura y nunca se repite idéntico. La poesía es para ser leída en silencio unas veces y otras veces en voz alta, y su lectura no se acaba nunca, ni siquiera cuando nos sabemos los versos de memoria. Los versos o las líneas de prosa. La poesía nos devuelve a un mundo anterior a la escritura en el que las palabras tenían una exclusiva presencia física en el sonido de la voz y en el recuerdo que las preservaba.


© Antonio Muñoz Molina

POESIA | Canción de aniversario

Porque son ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía;
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece hoy partidario de la felicidad,
cantemos, alegría!

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos vaya en hacer otra vez el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro en el corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?
La realidad -no demasiado hermosa-
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tú ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no más, un sí es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
-mientras que tú y yo nos deseamos
feliz y larga vida en común-, estoy seguro
que no puede hacer daño.

© Jaime Gil de Biedma
Canción de aniversario (Moralidades)