Cinebox Alcalá Norte, 25 de marzo, 22.10 h., con U.E.
Dirección: Emilio Aragón.
Intérpretes: Imanol Arias, Lluís Homar, Carmen Machi, Roger Príncep, Fernando Cayo, Luis Varela.
Género: drama.
España, 2010.
Duración: 122 minutos.
Papiroflexia del corazón
JORDI COSTA
EL PAÍS - Cine - 12-03-2010
En una de las escenas de Pájaros de papel, primer largometraje dirigido por Emilio Aragón, los personajes encarnados por Imanol Arias y Lluís Homar interpretan una canción bufa que, jugando con el doble sentido del término franco (ya saben, la moneda y el dictador), formula un discurso sumamente peligroso para los artistas. La letra y la música son del propio Emilio Aragón y supone este crítico que es legítimo sorprenderse por la brillantez y la naturaleza de la pieza, porque: a) quizá cegado por el prejuicio, uno no podía suponerle al cineasta un virtuoso manejo de la doble intención, y b) probablemente por la misma idea preconcebida, uno tampoco podía imaginar que Emilio Aragón sintiese la más mínima afinidad por cualquier manifestación, por frívola que ésta sea, de lo que consideramos arte peligroso (aquello que coloca en situación de riesgo a su creador). No es la única canción memorable en el repertorio de Pájaros de papel -hay una pieza de tema etílico a tres voces y un par de perlas picantes servidas, con generosa gracia, por la gran Carmen Machi-, ni la única actuación llena de encanto del trío de cómicos de la legua que protagoniza la película: atención a un sencillísimo, pero enérgico, número cómico al son de la Danza del sable.
No se puede acusar a Emilio Aragón de no saber de qué está hablando: el conjunto incluso incluye guiños para eruditos en teatro popular, como esa puntual referencia al Señor Wences, ventrílocuo salmantino que hizo fortuna en Estados Unidos y que fue tío de José Luis Moreno. En todo caso, al cineasta debutante -aunque veterano orquestador de los mecanismos de la ficción y del espectáculo orientados al gran público- se le pueden reprochar otras cosas: por ejemplo, que se le note tanto su falta de prejuicios a la hora de recurrir al golpe bajo para sacudir la calma emocional de su público. A los pocos minutos de metraje, el crescendo musical que acompaña una trágica escena deja magulladuras para lo que queda de proyección, que no es poco.
Pájaros de papel no es otra película sobre la Guerra Civil (y la inmediata posguerra): su toque de distinción está, precisamente, en enaltecer todos los elementos que han acabado por convertir buena parte de las aproximaciones cinematográficas a ese periodo en algo bastante antipático. Aragón barniza la memoria de sentimentalismo, con la oportuna complicidad del guionista Fernando Castets, en cuya trayectoria no brilla de manera especial la contención emotiva. La película incluye niño encantador, secundaria con gracejo andaluz, catárticas proyecciones del No-Do, falsa poesía y un encadenado de finales diabólicamente concebido para no dejar párpado seco. Este crítico se queda con el primero de esos finales: una hipérbole melodramática, con la apoteósica comparecencia de los pájaros de papel del título. En el fondo, es el más honesto de todo el surtido de desenlaces: es el que subraya de manera más clara que acabamos de asistir a un recital kitsch.
http://www.elpais.com/articulo/cine/Papiroflexia/corazon/elpepuculcin/20100312elpepicin_6/Tes
sábado 13 de marzo de 2010
CINE DE ESTRENO | Pájaros de papel
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CINE DE ESTRENO
viernes 12 de marzo de 2010
NOTICIAS | Muere Delibes, alma del castellano
Muere Miguel Delibes, alma del castellano
El escritor renovó la literatura española y publicó más de 60 obras.- Tenía 89 años
EL PAÍS - Madrid
ELPAIS.com - Cultura - 12-03-2010
Miguel Delibes ha fallecido hoy en Valladolid a los 89 años, según ha informado su familia. El escritor padecía un cáncer del que fue intervenido en los años noventa. Con su obra Delibes consiguió dar nuevo vuelo a la literatura española, postrada tras el rodillo de la Guerra Civil. Era el último gran referente de las letras castellanas del siglo XX. El legado literario de Delibes está surcado por el sentimiento amoroso, la desigualdad social y el contraste entre la vida en el medio rural y en la ciudad. Atento la habla de las gentes del campo, su rico y preciso léxico es considerado como uno de los últimos reductos del español de Castilla, aunque el novelista introdujo importantes innovaciones formales.
Con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada (un relato sobre la pérdida y la posibilidad de la felicidad, ambientado en Ávila y Barcelona,), obtuvo en 1947 el prestigioso premio Nadal. Ha sido acreedor de las distinciones más importantes de las letras hispanas y varias veces candidato al Nobel de Literatura. En 1973 ingresó en la Real Academia Española; en 1982 ganó el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1993 el premio Cervantes.
Nacido en Valladolid en 1920, Delibes comenzó una prolífica carrera como escritor tras lograr el Nadal, siendo autor de unas 60 obras, entre novelas, libros de viajes y diarios, la gran mayoría de ellas publicadas en la editorial Destino. Su último trabajo, aparecido en 2006, es una recopilación de relatos breves titulada Viejas historias y cuentos completos. Una decena de sus novelas ha sido adaptada al cine o a la televisión. Su personaje de Azarías en Los santos inocentes (interpretado en la versión cinematográfica de Mario Camus por el actor Paco Rabal) es uno de los iconos culturales españoles de la segunda mitad del siglo XX.
El franquismo
En su obra de 1966 Cinco horas con Mario, Delibes realiza con éxito no sólo un arriesgado ejercicio formal (el texto es un monólogo dividido en 27 capítulos) sino también una profunda crítica del provincianismo y de la realidad de la dictadura franquista. El autor, no obstante, nunca ocultó su respeto y admiración por la tradición castellana, aun con el rubro de conservadurismo que eso pudiera conllevar. Pese a su tradicionalismo, la obra de Delibes supuso un revulsivo para la apolillada realidad literaria de la España de la posguerra.
Pero la carrera de Delibes no arrancó como escritor, sino como caricaturista. En calidad de tal comenzó a publicar en 1940 en el diario El Norte de Castilla, en el que firmaba bajo el pseudónimo de Max. En esta etapa de su vida Delibes además sacó la cátedra de Derecho Mercantil (en 1945), contrajo matrimonio con Ángeles de Castro (1946) y comenzó a realizar críticas de cine. Llegaría a ser director de El Norte de Castilla entre 1958 y 1963. Siempre compaginó la actividad literaria con la periodística (fue colaborador entre otros del diario EL PAÍS).
En 1950 publica El camino, una obra sobre la pérdida de la inocencia infantil de su protagonista, Daniel el Mochuelo. Con esta novela, según la crítica, Delibes encuentra su lugar en las letras hispanas y consigue retratar con precisión y elegancia el habla de Castilla.
La caza
Con Diario de un cazador Delibes logró en 1955 el Premio Nacional de Literatura y abrió una de las corrientes de su literatura, la del deporte cinegético, a la que dedicó una docena de libros, entre otros: La caza de la perdiz roja (1963), El libro de la caza menor (1966), Con la escopeta al hombro (1970), La caza de España (1972), Alegrías de la Caza (1977) y Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1978).
"El hombre-cazador debe esforzarse, por ejemplo, porque este duelo se aproxime al rigor que presidía los torneos medievales: armas iguales, condiciones iguales. Por sabido, la perdiz no podrá disparar sobre nosotros, pero nosotros quebraremos el equilibrio de fuerzas, incurriremos en deslealtad o alevosía, si nos aprovechamos de sus exigencias fisiológicas (celo, sed, hambre), de sofisticados adelantos técnicos (transmisores, reclamos magnetofónicos, escopetas repetidoras), o de ciertos métodos de acoso (batidas, manos encontradas) para debilitarla y abatirla más fácilmente. De aquí que yo no considere caza, sino tiro, al ojeo de perdiz y recuse la caza del urogallo -mientras canta a la amada, a calzón quieto-, por considerarlo un asesinato", decía el escritor en las páginas de este periódico en 1982.
Autobiográfico y familiar
La obra de Delibes está teñida de datos y experiencias autobiográficas. En Señora de rojo sobre fondo gris (1991), el escritor revisita la muerte de su esposa, ocurrida en 1974, cuando ésta tenía 50 años. Ese hecho marcó la trayectoria creativa de Delibes, un hombre muy apegado al concepto tradicional de familia y con una abundante descendencia. Entre sus hijos destaca el reputado biólogo Miguel Delibes de Castro.
En la década de los noventa al novelista le fue detectado un cáncer del que fue intervenido con éxito en 1998 en la clínica de la Luz de Madrid. Ese mismo año publicó El Hereje, su última gran novela, con la que dio por terminada su actividad creativa y con la que logró el Premio Nacional de Literatura. En 2007, en una entrevista concedida a EL PAÍS, Delibes se mostró cansado por su mal estado de salud: "Ya no puedo hacer más. Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños", señaló.
http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20100312elpepucul_2&type=Tes&anchor=elpepucul
El escritor renovó la literatura española y publicó más de 60 obras.- Tenía 89 años
EL PAÍS - Madrid
ELPAIS.com - Cultura - 12-03-2010
Miguel Delibes ha fallecido hoy en Valladolid a los 89 años, según ha informado su familia. El escritor padecía un cáncer del que fue intervenido en los años noventa. Con su obra Delibes consiguió dar nuevo vuelo a la literatura española, postrada tras el rodillo de la Guerra Civil. Era el último gran referente de las letras castellanas del siglo XX. El legado literario de Delibes está surcado por el sentimiento amoroso, la desigualdad social y el contraste entre la vida en el medio rural y en la ciudad. Atento la habla de las gentes del campo, su rico y preciso léxico es considerado como uno de los últimos reductos del español de Castilla, aunque el novelista introdujo importantes innovaciones formales.
Con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada (un relato sobre la pérdida y la posibilidad de la felicidad, ambientado en Ávila y Barcelona,), obtuvo en 1947 el prestigioso premio Nadal. Ha sido acreedor de las distinciones más importantes de las letras hispanas y varias veces candidato al Nobel de Literatura. En 1973 ingresó en la Real Academia Española; en 1982 ganó el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1993 el premio Cervantes.
Nacido en Valladolid en 1920, Delibes comenzó una prolífica carrera como escritor tras lograr el Nadal, siendo autor de unas 60 obras, entre novelas, libros de viajes y diarios, la gran mayoría de ellas publicadas en la editorial Destino. Su último trabajo, aparecido en 2006, es una recopilación de relatos breves titulada Viejas historias y cuentos completos. Una decena de sus novelas ha sido adaptada al cine o a la televisión. Su personaje de Azarías en Los santos inocentes (interpretado en la versión cinematográfica de Mario Camus por el actor Paco Rabal) es uno de los iconos culturales españoles de la segunda mitad del siglo XX.
El franquismo
En su obra de 1966 Cinco horas con Mario, Delibes realiza con éxito no sólo un arriesgado ejercicio formal (el texto es un monólogo dividido en 27 capítulos) sino también una profunda crítica del provincianismo y de la realidad de la dictadura franquista. El autor, no obstante, nunca ocultó su respeto y admiración por la tradición castellana, aun con el rubro de conservadurismo que eso pudiera conllevar. Pese a su tradicionalismo, la obra de Delibes supuso un revulsivo para la apolillada realidad literaria de la España de la posguerra.
Pero la carrera de Delibes no arrancó como escritor, sino como caricaturista. En calidad de tal comenzó a publicar en 1940 en el diario El Norte de Castilla, en el que firmaba bajo el pseudónimo de Max. En esta etapa de su vida Delibes además sacó la cátedra de Derecho Mercantil (en 1945), contrajo matrimonio con Ángeles de Castro (1946) y comenzó a realizar críticas de cine. Llegaría a ser director de El Norte de Castilla entre 1958 y 1963. Siempre compaginó la actividad literaria con la periodística (fue colaborador entre otros del diario EL PAÍS).
En 1950 publica El camino, una obra sobre la pérdida de la inocencia infantil de su protagonista, Daniel el Mochuelo. Con esta novela, según la crítica, Delibes encuentra su lugar en las letras hispanas y consigue retratar con precisión y elegancia el habla de Castilla.
La caza
Con Diario de un cazador Delibes logró en 1955 el Premio Nacional de Literatura y abrió una de las corrientes de su literatura, la del deporte cinegético, a la que dedicó una docena de libros, entre otros: La caza de la perdiz roja (1963), El libro de la caza menor (1966), Con la escopeta al hombro (1970), La caza de España (1972), Alegrías de la Caza (1977) y Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1978).
"El hombre-cazador debe esforzarse, por ejemplo, porque este duelo se aproxime al rigor que presidía los torneos medievales: armas iguales, condiciones iguales. Por sabido, la perdiz no podrá disparar sobre nosotros, pero nosotros quebraremos el equilibrio de fuerzas, incurriremos en deslealtad o alevosía, si nos aprovechamos de sus exigencias fisiológicas (celo, sed, hambre), de sofisticados adelantos técnicos (transmisores, reclamos magnetofónicos, escopetas repetidoras), o de ciertos métodos de acoso (batidas, manos encontradas) para debilitarla y abatirla más fácilmente. De aquí que yo no considere caza, sino tiro, al ojeo de perdiz y recuse la caza del urogallo -mientras canta a la amada, a calzón quieto-, por considerarlo un asesinato", decía el escritor en las páginas de este periódico en 1982.
Autobiográfico y familiar
La obra de Delibes está teñida de datos y experiencias autobiográficas. En Señora de rojo sobre fondo gris (1991), el escritor revisita la muerte de su esposa, ocurrida en 1974, cuando ésta tenía 50 años. Ese hecho marcó la trayectoria creativa de Delibes, un hombre muy apegado al concepto tradicional de familia y con una abundante descendencia. Entre sus hijos destaca el reputado biólogo Miguel Delibes de Castro.
En la década de los noventa al novelista le fue detectado un cáncer del que fue intervenido con éxito en 1998 en la clínica de la Luz de Madrid. Ese mismo año publicó El Hereje, su última gran novela, con la que dio por terminada su actividad creativa y con la que logró el Premio Nacional de Literatura. En 2007, en una entrevista concedida a EL PAÍS, Delibes se mostró cansado por su mal estado de salud: "Ya no puedo hacer más. Se me ha saltado la cuerda como a los coches de los niños pequeños", señaló.
http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20100312elpepucul_2&type=Tes&anchor=elpepucul
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miércoles 10 de marzo de 2010
BIBLIOTECA | Con la congoja de la pasada tormenta
CON LA CONGOJA DE LA PASADA TORMENTA
Horacio Castellanos Moya
Tusquets Editores, 2009
Horacio Castellanos Moya tiene una habilidad especial para crear personajes y ambientes, le basta con dejar que los diálogos fluyan para conseguir que las personas que habitan sus cuentos nos toquen el alma. En este libro de relatos muchas de estas personas han llegado a un punto de inflexión en su vida; algunos, derrotados, se dejan llevar; otros parecen llevar una doble vida, en ocasiones por los bajos fondos, que al final les pasa factura...
http://www.casadellibro.com/libro-con-la-congoja-de-la-pesada-tormenta-casi-todos-los-cuentos/1564992/2900001344768
Aunque él no los haya reunido con este propósito, los 22 cuentos de Con la congoja de la pasada tormenta, del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957), podrían servir a quien no conociera el resto de su obra literaria como introducción a los personajes y los asuntos que la pueblan. Aquí se encuentran militares y periodistas, profesores y camareros, fotógrafos y putas, revolucionarios y ex reclusos, además de un sinfín de secundarios que con un simple trazo adquieren vida inmediata (en esto Castellanos es cervantino). En cuanto a los asuntos, son sobre todo uno: el amor, pero no el celeste sino ese otro amor urgente que es la pasión por poseer, ya sea seduciendo, engañando o creyendo engañar, pagando o creyendo comprar. De hecho, algunos relatos encajarían bien en una revista con cuerpos desnudos si no fuera porque aquí la calidad literaria, ese estilo de microcirujano sensual, es tan tórrida como el contenido. Y también porque en ellos aparecen algunos personajes complejos, hombres inseguros y ansiosos, enfebrecidos por la testosterona que se erotizan con fantasías sobre lo que hacen los demás en la cama. Asimismo ocupan un lugar de honor el alcohol -sobre todo la cerveza y el whisky-, los lugares públicos en donde se consume y los dipsómanos en general. Y, por fin, el último de la terna es la guerra, que todo lo condiciona, lo manipula y lo trastoca para que los personajes caminen por la senda del exilio o del embrutecimiento. Los tres asuntos, sin embargo, se tratan con fortuna desigual y dan lugar a cuentos dispares, algo normal teniendo en cuenta que se trata de relatos escritos a lo largo de 20 años. Hay que destacar dos de las historias, 'Variaciones sobre el asesinato de Francisco Olmedo' y 'Con la congoja de la pasada tormenta', que en realidad son novelas cortas. La primera relata el viaje al pasado de un hombre que busca la verdad sobre la muerte de su amigo de pandilla, o eso cree, y que fabula esa búsqueda con éxito hasta dejar al lector convencido de todas sus incertidumbres. La segunda lleva por título una cita tomada del Quijote, cuando el caballero se encuentra en la venta, de nuevo lugar de putas, bebedores y trifulcas. Aquí el narrador es un camarero que se ve involucrado en una pesadilla a manos de señoritos de todos los pelajes, también a propósito de la investigación de una muerte. Ambos relatos rozan la perfección y vienen a demostrar que Castellanos domina ese ritmo nada fácil que exige el medio fondo.
EL PAIS, Babelia, Crítica literaria
Horacio Castellanos Moya
Tusquets Editores, 2009
Horacio Castellanos Moya tiene una habilidad especial para crear personajes y ambientes, le basta con dejar que los diálogos fluyan para conseguir que las personas que habitan sus cuentos nos toquen el alma. En este libro de relatos muchas de estas personas han llegado a un punto de inflexión en su vida; algunos, derrotados, se dejan llevar; otros parecen llevar una doble vida, en ocasiones por los bajos fondos, que al final les pasa factura...
http://www.casadellibro.com/libro-con-la-congoja-de-la-pesada-tormenta-casi-todos-los-cuentos/1564992/2900001344768
Aunque él no los haya reunido con este propósito, los 22 cuentos de Con la congoja de la pasada tormenta, del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957), podrían servir a quien no conociera el resto de su obra literaria como introducción a los personajes y los asuntos que la pueblan. Aquí se encuentran militares y periodistas, profesores y camareros, fotógrafos y putas, revolucionarios y ex reclusos, además de un sinfín de secundarios que con un simple trazo adquieren vida inmediata (en esto Castellanos es cervantino). En cuanto a los asuntos, son sobre todo uno: el amor, pero no el celeste sino ese otro amor urgente que es la pasión por poseer, ya sea seduciendo, engañando o creyendo engañar, pagando o creyendo comprar. De hecho, algunos relatos encajarían bien en una revista con cuerpos desnudos si no fuera porque aquí la calidad literaria, ese estilo de microcirujano sensual, es tan tórrida como el contenido. Y también porque en ellos aparecen algunos personajes complejos, hombres inseguros y ansiosos, enfebrecidos por la testosterona que se erotizan con fantasías sobre lo que hacen los demás en la cama. Asimismo ocupan un lugar de honor el alcohol -sobre todo la cerveza y el whisky-, los lugares públicos en donde se consume y los dipsómanos en general. Y, por fin, el último de la terna es la guerra, que todo lo condiciona, lo manipula y lo trastoca para que los personajes caminen por la senda del exilio o del embrutecimiento. Los tres asuntos, sin embargo, se tratan con fortuna desigual y dan lugar a cuentos dispares, algo normal teniendo en cuenta que se trata de relatos escritos a lo largo de 20 años. Hay que destacar dos de las historias, 'Variaciones sobre el asesinato de Francisco Olmedo' y 'Con la congoja de la pasada tormenta', que en realidad son novelas cortas. La primera relata el viaje al pasado de un hombre que busca la verdad sobre la muerte de su amigo de pandilla, o eso cree, y que fabula esa búsqueda con éxito hasta dejar al lector convencido de todas sus incertidumbres. La segunda lleva por título una cita tomada del Quijote, cuando el caballero se encuentra en la venta, de nuevo lugar de putas, bebedores y trifulcas. Aquí el narrador es un camarero que se ve involucrado en una pesadilla a manos de señoritos de todos los pelajes, también a propósito de la investigación de una muerte. Ambos relatos rozan la perfección y vienen a demostrar que Castellanos domina ese ritmo nada fácil que exige el medio fondo.
EL PAIS, Babelia, Crítica literaria
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MI OPINION | Enfermo de hipocresía
El senador republicano Roy Ashburn, miembro de la cámara alta de California, ha revelado su homosexualidad, a pesar de haberse opuesto siempre, como legislador, a cualquier ampliación de derechos para gays y lesbianas. No lo habría confesado de no haber sido descubierto, pauta de comportamiento habitual en este tipo de farsantes. Lo más llamativo del asunto es lo que ha declarado: "era mi deber representar las opiniones de mis electores y no las mías", convicción típica de quien está enfermo de hipocresía. ¿Cómo puede representar a nadie alguien que no es capaz de representarse a sí mismo? No contento con eso, además dice que ahora sus electores merecen una explicación. ¿Y cuándo lo eligieron no la merecían? La actitud de Ashburn pone de manifiesto, una vez más, el daño irreversible que causa la enfermedad de la hipocresía cuando, quien la padece, representa a colectivos con ideas contrarias a las que practica el enfermo en su intimidad. Es ésta de la hipocresía una enfermedad contagiosa de la que, incluso, se hace dogma no solo en ciertos colectivos, sino también en partidos políticos e iglesias. El mejor antídoto contra esta epidemia, como se ve, no es otro que la divulgación de los actos que practican aquellos que hacen apología y bandera justo de lo contrario.
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
Cartas al Director y un grito desesperado. Vol. III
© Francí Xavier Muñoz, 2010
A diestra y siniestra
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